Arte y cultura en Buenaventura
Comida típica historica
Sancocho de pescado.
Pescado frito y plátano frito.
Arroz con coco.
Aguapanela o
Guarapo de caña
Chontaduro con sal.
Comida típica actual
Sancocho de pescado
Arroz con papa o yuca y fríjoles
Pescado frito o
Cebiche de camarón
Café negro o Aguapanela
Gaseosa.
Preparación de algunos platos típicos
Germán Pínula H. Culturas, Populares Vallecaucanas, 1977
Sancocho de gallina costeño (Buenaventura)
Ingredientes: para 8 personas.
12 tazas de agua, 1 gallina grande y gorda despresada, 4 plátanos Jechos, pelados y partidos en trozos, 1/2 libra de rascadera, pelada y picada, 1 taza de refrito, 2 tazas de agua-leche de coco, hojas de chíllangua o chirará al gusto, sal cominos, al gusto.
Preparación:
Ponga la gallina a cocinar en el agua con el refrito por una hora o más, hasta que la gallina esté tierna. Agregue los plátanos y déjelos cocinar por 25 minutos a fuego alto, añada la yuca, rascadera, el agua- leche de coco, la sal y los aliños, deje hervir por 20 minutos, agregue leche de coco y yerbas, baje a fuego lento, revuelva con cuchara de palo; sin dejar hervir, deje reposar y sirva con arroz con coco, aguacate y ají picante.
Refrito (Costa Pacífica).
Ingredientes:
3 tomates maduros, pelados y picados
4 tallos de cebolla larga, picados.
2 cebollas cabezonas
4 ajos, picados finamente
2 ají criollos, molidos
1 cucharadita de chillangua picada (cilantro cimarrón)
1 cucharadita de poleo picado
4 cucharadas de aceite achiotado (bija)
Sal y pimienta al gusto
Preparación:
Muela todos los ingredientes con piedra de mano y póngalos a sofreír en el aceite achiotado. Revuélvalos con cucharita de palo por 20 minutos hasta obtener una salsa suave. Se puede aumentar o disminuir y omitir algunos de los ingredientes, según el uso o gusto personal.
Arroz atollado de toyo, raya o pescados ahumados (B/tura).
Ingredientes:
8 tazas de agua, 2 tazas de arroz, 2 libras de toyo, raya o pescados ahumados, 1 libra de papa criolla picada en cuadritos, 1/2 libra de papa colorada o guata pelada y picada en cuadritos, 1/2 tazas de refrito, 2 cucharadas de azafrán molido, 1 cucharada de chillangua (cilantro cimarrón) molido, 1/2 tazas de leche de coco, sal cominos al gusto, 2 cucharas de cilantro de castilla picado finamente.
Preparación:
Ponga el toyo o la raya, o el pescado ahumado, en agua tibia, con cascaras de plátano verde, cocine para quitarles el humo por 15 minutos a fuego medio, sáquelos y quíteles la piel o el cuero, lávelos muy bien y píquelos en trocitos. Ponga la carne de pescado en el agua con el refrito, las papas, la chillangua, la sal y los aliños. Deje cocinar hasta que el arroz reviente y quede asopado, añada la leche de coco, revuelva y deje conservar a fuego lento unos minutos. Sírvalo rociado con el cilantro de Castilla. Acompáñelo con tostadas de plátano fritas y plátano maduro cocido o asado.
Arroz clavado (Chocó).
Ingredientes: (6 personas).
2 tazas de arroz lavado
4 tazas de agua
1/2 cebolla cabezona finamente picada
1 taza de cebolla larga finamente picada
2 dientes de ajo triturados
1 taza de tomate maduro pelado y picado
1 libra de longaniza cortada en trozos pequeños
1 cucharada de aceite
Vi cucharada de bija (achiote)
Sal y pimienta al gusto.
Preparación:
En una olla al fuego, calentar el aceite y freír la longaniza. Agregar la cebolla, el tomate, el ajo y los condimentos.
El maíz (las tierras bajas del Pacífico Robert West). Tanto negros como indígenas utilizan el maíz en gran variedad de comidas, entre ellas el envuelto, para el cual el maíz molido se cuela a través de un calabaza con huecos denominada sisunga. La masa resultante es la base para la preparación de una especie de tamal alargado que se envuelve en hoja de bijas y se amarra con tiras de hoja de palma. El envuelto se cocina en los carbones del fogón o en una olla de agua caliente. Algunas veces se ahuma sobre el fogón y así se conserva durante meses.
Con la masa de maíz molido húmeda se hacen sopas como el birimbí en el Chocó, llamado |Champú en Tumaco, que emplean ambos maíz tierno y fermentado ligeramente. También con la misma masa se hace una arepa denominada cochino o tatapú, en las tierras bajas del Pacífico y que es un poco más grande que la antioqueña.
|La otaya de las tierras bajas es una mezcla aguada de maíz molido y a medio moler sin condimentar e idéntica a la mazamorra de las montanas del interior del país.
|El mote es un comida a base de granos de maíz semi-secos, que también es común en los Andes ecuatorianos y peruanos, y en el Pacífico se usa en Tumaco y Esmeralda.
|El sango, preparado por los negros, es una sopa de maíz a medio moler, con carne, cebolla y salsa picante.
|El plátano es otro de los elementos principales de la dieta de negros e indígenas. Se supone que los españoles introdujeron el cultivo de plátano al Chocó por el río Tamaña, donde se establecieron los primeros campamentos mineros con esclavos negros en el último cuarto del siglo XVI. El plátano también pudo haber entrado desde el oriente por la Costa Atlántica, pues en la década de 1630 había platanales grandes al occidente de Cartagena. También por el viejo camino de Buenaventura a Cali, o por los caminos que descienden hacia la Costa desde el alto Cauca, al Patía. Su diseminación fue muy rápida y los indios de las tierras bajas, acostumbrados a sembrar esquejes, como en la yuca, lo encontraron fácil y la fruta abundante y agradable. Se cultivan hoy más de 20 variedades, siendo las más comunes: el hartón, de fruta grande; el enano de vastago pequeño y racimos grandes; el manzano de fruta colorada; el dominico de fruta pequeña. En algunas quebradas aisladas se encuentra la variedad "cajeto" cuya cáscara, se dice, contiene un ingrediente venenoso y el "chimbalo" de fruta con semillas grandes y estériles.
El plátano, igual que el banano, no produce semillas viables y es por esto una de las plantas que más depende del hombre para su reproducción, los habitantes del Pacífico siembran el bulbo o colino en huecos cavados con machete o con un palo puntudo, luego rozan la vegetación de los alrededores y la dejan pudrir. Las matas de plátano nacen a través de esta capa de materia, orgánica. Después de nueve a once meses los racimos están listos para recoger. Cada tallo produce un solo racimo y por lo tanto se le corta después de la cosecha, pero del tallo madre emergen nuevos brotes que producen nuevos racimos. Un platanar bien cultivado y abonado produce por muchos años sin que haya necesidad de sembrar. Pero el agotamiento del suelo si obliga a establecer nuevos cultivos en otros sitios.
Los plátanos se cuentan por raciones para su venta y consumo a través de las tierras bajas. Una ración consiste en 64 plátanos, medida ésta que viene desde los días de la esclavitud, cuando los amos le daban a cada esclavo una ración semanal de 64 plátanos.
Tanto indios como negros preparan ente 10 y 15 comidas a base de plátano. Los plátanos verdes suelen prepararse enteros o partidos ya sea hervidos, cocidos o fritos. Los indios suelen cocinar plátanos maduros en las brasas del fogón.
La bala se hace machacando plátano verde en una piedra moledora hasta que alcanza una consistencia cauchuda, se le puede agregar sal o carne seca para darle sabor.
La Chucula, que suele servirse en fiestas, se prepara moliendo plátanos maduros mezclados con leche de coco. Todo se cocina y se bate hasta formar una pasta aguada y sin grumos.
Los envueltos se preparan envolviendo plátanos maduros macerados en hojas de bijao asándolos en las brasas.
Los tamales se hacen de manera similar, pero agregando carne o pescado d
El sancocho es una sopa espesa con trozos de plátano, mezcla de varias verduras y carne (gallina, pescado o res).
Los indios producen una cerveza de plátano, a la que denominan masato.
la yuca es cultivada sobre todo por los indios. Durante la colonia su cultivo fue más importante que en la actualidad. Los indios cultivan extensiones grandes en las pendientes que a veces lo combinan con el del plátano.
Los negros solo cultivan unas pocas matas alrededor de sus casas o en las partes arenosas de las riberas.
Para el cultivo de la yuca se utiliza el mismo sistema de tumba y pudre usado para sembrar plátanos. A lo seis o siete meses de sembrados, cuando ya están maduros, los largos tubérculos se sacan y se preparan hervidos, asados en las brasas o fritos en manteca. La yuca nunca la emplean molida para hacer masa o harina.
Otros tubérculos que componen la dieta, son ¡a batata que se cultiva en pequeñas cantidades, en los suelos granulados limosos, la rascadera o badú, que la siembran alrededor de sus casas, cerca de la cocina en suelo abonado con-sus desechos: la raíz se come hervida o cocida. Otra rascadera de grandes hojas en forma de corazón y tallos con venas moradas se dice que es venenosa y sus raíces nunca se comen.
El chontaduro. Esta fruta es básica en la alimentación de la población de la Costa Pacífica, su pulpa harinosa es rica en almidón, proteína, ácido ascórbico, caroteno, niacina y otros elementos importantes para la dieta humana. En las tierras bajas del Pacífico los habitantes propagan el chontaduro sembrando la semilla o trasplantando los retoños que crecen en la base de las palmas mayores. Cada año recogen dos cosechas, la principal en enero y febrero y una menor llamada travesía, en julio. Durante estos meses, que coinciden con los períodos entre las cosechas de maíz y plátano, los frutos del chontaduro son el principal elemento de la dieta en las tierras bajas, las frutas vienen en racimos grandes de color entre rojo y amarillo. Cada una es del tamaño de un durazno pequeño y se preparan hervidas en agua con sal. Para preservar el chontaduro para su almacenamiento, se toma una canasta de frutas hervidas y se seca y ahuma sobre el fogón o se deja secar al sol.
Los indios no sólo consumen la fruta sino también los cogollos, que se comen crudos o hervidos. Tanto los cholos como los waunamá todavía hacen una bebida alcohólica con los frutos del chontaduro, macerándolos y fermentándolos en agua endulzada con panela, la denominan "Urnaga". El chontaduro es tal vez la palma más importante del Pacífico, pues además de ser su fruto un gran alimento, su tallo sirve para la construcción y las hojas para techar. El estipe se usa en paredes y pisos.
- El coco. La cultura del coco está limitada casi exclusivamente a las playas arenosas de la costa y a los diques bajos situados en las zonas de marisma de las corrientes de agua, donde se han sembrado cultivos desde hace 150 años. Las palmas de coco se dan mejor en suelos ligeramente alcalinos, tales como los suelos arcillosos impregnados de sal de las playas o los suelos de los diques de la zona de marisma. La refrescante agua de coco verde o pipa gusta especialmente a los negros. La carne del coco maduro es muy utilizada en las tierras bajas como fuente de grasa para freír o para darle sabor a las comidas que se preparan a base de maíz o plátano. El arroz con coco es típico en la alimentación. La gente de la Costa suele llenar sus canoas con cocos para vender en las partes altas de los ríos o para intercambiarlos por plátano.
- Frutas. Complemento de la alimentación de indios y negros son algunas frutas que suelen cultivarse alrededor de las viviendas, entre los que se cuentan: la papaya, la naranja y los limones, la guayaba, la guama, el aguacate, la chirimoya, el zapote, el caimo, el anón, la guanábana, el mamey y el madroño. También se cultiva y se usa el cacao y el árbol del pan, este de origen asiático e introducido en Colombia desde las Antillas en la década de 1820, pero de cuya fruta se preparan las semillas hervidas o asadas y se desecha la pulpa que es también un gran alimento.
- Caña de Azúcar. Desde su introducción en la Colonia, posiblemente por Belalcázar, la caña es un cultivo de subsistencia muy importante para los agricultores de las tierras bajas del Pacífico tanto indios como negros.
En su alimentación es fuente de dulce en forma de panela y también como bebida fermentada en el guarapo. En casi todos los ríos se siembra caña, pero hay algunos sitios en donde hay cultivos de extensión y de calidad, como el bajo Tamaña en el Chocó, el Saija, el Iscuandé y el Mira en el Sur.
Para producir panela y guarapo, se exprime el jugo dulce de las cañas maduras, usando un trapiche, que consiste en dos rodillos horizontales de madera.
El trapiche con rodillos verticales, es más común en las montañas del interior, pero ha sido introducido en Tumaco y Esmeraldas (Ecuador). La panela, se hace hirviendo jugo de caña en una paila, que luego se vierte en cajones de madera para que cristalice,, hasta que formen los bloques de panela que se envuelven en hojas de bijao. La panela es una de las fuentes de energía más importantes en las tierras bajas, utilizada en su trabajo durante todo el día por mineros y negros canoeros.
Otros platos típicos
Sancocho de ñato o de pargo rojo, con aceite de coco; "tapado de peje" o sea caldo de pescado, plátano, sal y cebolla; seviche de langostinos; el" cuatro en uno" o sea: pescado, Piangua guisada, camarón guisado y toyo ahumado. Los "Atollados" de Piangua, de camarón, de pescado seco de jaiva o de cangrejos; guisados de caracoles tanto de playa como de piacuil (caracol de las raíces del mangle). En tiempo de cuaresma los "envueltos de Chalpizá" que son peces muy pequeñitos de las desembocaduras del San Juan, del río Zaya y otros, que se ahuman y se empacan en hojas de palma de corozo.
En la actualidad la industria pesquera está produciendo enlatados de muy buena calidad en Tumaco y Buenaventura, especialmente de atún, que ya son corrientes en la mesa popular. También para el mercado del interior y del exterior se enlatan langostinos, camarones y el cogollo de la palma del naidí. También hay planta enlatadora en Guapi.
Se ha comenzado a industrializar productos de coco, (agua, cocadas, chancaca), de chontaduro (harina, fruto) y de borojó (jugos).
El vestido
Introducción al Pasado aborigen Luis Duque Gómez
Editorial Retina. Bogotá, 1976
Indígenas
En la vertiente del Pacífico, los indígenas utilizaron de preferencia y lo acostumbran todavía, el líber de ciertos árboles para hacer piezas enterizas, destinadas a cubrir sus cuerpos, en realidad medio cuerpo, de la cintura hacia abajo. En zonas de media ladera hacia arriba, algunos grupos indígenas por causa del clima usaron mantas de algodón, obtenidas por intercambio posiblemente con los quimbayas, que tenían desarrollada esta industria. También había piezas de fique, con armoniosos motivos decorativos.
El cuerpo en su parte superior, la cara y de los brazos, se cubrían con pinturas vegetales o de barros de colores, además lo adornaban con collares de pepas o semilla de piedras o de pequeños huesos, en especial las mujeres.
En la Colonia
Hay un relato de aproximadamente 1759 del fraile misionero Fray Juan Santa Gertrudis, que muestra los primeros intentos para cambiar la vestimenta del indígena, que ocurrió cuando se iba a celebrar la primera Semana Santa en una aldea que había quedado a cargo de este fraile en lo relativo a su catequización y enseñanza. Cuenta el atado fraile en su obra Maravillas de la Naturaleza Tomo VI. Lo siguiente:
Ya que me desocupé de la roza, puse mano en cortar camisas, fustanes, faldillas, rebosos, calzones, armadores y chupas para todos los hombres y mujeres, ordenando al mismo tiempo que todas las mujeres cada semana me habían de traer un ovillo de hilo de algodón y que lo habían de hilar con las manos limpias; porque como todas se pintaban de achiote no me saliese el hilo colorado. Ello todas lo prometieron hacer así, pero apenas hubo una que no lo trajese lleno de achiote. Ya que tuve bastante hilo, destiné una docena de ellas, las que me parecieron de mayor habilidad, para enseñarlas a coser y aquí aseguro que fue menester toda mi paciencia, porque para enseñarles a poner el dedal y componerse la aguja entre los dedos y apretarle el ojo con el dedal y al cabo de un mes todavía me salían unas metiéndose el dedal en el dedo índice, otras en el anular y cual se lo ponía en el mínimo. Algunas por fin algo las industrié y llegaron a no coser mal, pero su cosido por más cuidado que yo aplicaba, me salía todo tiznado de achiote. Yo puede asegurar que por espacio de cuatro meses casi no hice otra cosa más que coser, hasta que se acabó todo. Solo quedaron los niños y las niñas sin vestido. Ya que lo tuve todo alistado, teñí los fustanes del color morado con la hoja del árbol pacaco, para que así no se les conociese tanto la mugre. El día jueves santo les repartí el vestido a cada cual, para que así todos vestidos asistieran a la misa que celebré con mucho gusto mío espiritual. Los mejores trabajos que para ello hubo fueron en que todos se lavasen el cuerpo del achiote, para que no tiznasen la ropa; y en los a quienes di calcetas y zapatos, porque como no hubo para todos, los que se calzaron no podían con los zapatos moverse, ni dar un paso. Yo acallé a unos y otros diciéndoles que mandaría traer más y que entonces les daría también a ellos; y a los otros que no los habían de usar sino para ir a la iglesia cuando yo dijese misa, y que poco a poco no sentirían en ello estorbo sino antes mucho alivio para usarlo de continuo.
El mismo Fray Juan de Santa Gertrudis en el capítulo 4° Del Tomo in de su obra Maravillas de la Naturaleza, describe los vestidos de uso en aquella época en las poblaciones, así:
Faldellín es una especie de faldillas que usan las mujeres desde Pasto para arriba hasta Lima, que es la que yo he visto abiertas de arriba hasta abajo, que forma una túnica como estas con que se adornan por lo común las figuras de Cristo Crucificado, sino que es más largo. Las regulares faldellines de los pobres son de bayeta de la tierra y no llevan más que un guardapolvo, su alforza y abajo un ribetico de una cintila estrecha y arriba otro de cinta más ancha con sus tiras para atarse. Más lo que hace cintura viene sesgado, formando un media luna y a lo largo no alcanza sino hasta la mitad de la pantorrilla. Llevan la camisa unas con manga agustina que llaman, que es con todo el ancho del tocuyo que tiene una vara suelta en el brazo hasta la muñeca sin puño, ni otra cosa más. Otras la parten en cuatro partes iguales y después lo vuelven a unir, metiendo entre las cisuras un encajito de a dedo de ancho que llaman pegadillo, Otras no llevan manga ninguna, sino cosa de dos dedos que no llega a cubrir el sobaco y lo rematan y adornan con un encaje de a cuatro dedos fruncido. A la parte superior tiene sobre el hombro dos ojetes. Meten después para adornarse una manga de dos varas de bretaña o clarín partido por medio y dividido en cuatro partes y después vuelto a unir con pegadillos finos.
En cuanto a los comerciantes, propietarios de minas y haciendas y funcionarios, trataban de imitar los vestidos corrientes en España en aquella época. Así los hombres usaban jubón una especie de pantalón cerrado debajo o encima de la rodilla, medias largas hasta el jubón, zapatos de cuero con hebilla de plata, camisa de lujo o de seda plisada, saco de mangas largas y con cola, como un sacoleva, corbatín y sombrero de copa. También era usual que el hombre llevara guantes y bastón. Las damas usaban amplias faldas en varias capas de seda, oían u otros materiales finos, blusas de mangas largas, tejidas o adornadas con encajes y sobre ellas al salir a la calle mantillas cortas o mantones largos. Sus peinados eran complejos y coronados por peines altos de gran valor artístico, además se adornaban con profusión de joyas de oro, plata y perlas.
Las clases bajas vestían con telas fuertes de algodón, lana y aún de corteza de algunos árboles. Los hombres con pantalón largo o a la rodilla amarrado a la cintura con un cordel, usaban alpargatas de fique, sandalias de cuero o iban descalzos. Sus camisas eran largas y de poner por la cabeza, como las túnicas, según su trabajo usaban o no sombrero que solía ser de fibras tejidas, de hoja de palma o de fieltro.
Las mujeres usaban faldas anchas y blusas sencillas, con mangas largas o cortas adornadas con cintas y en ocasiones festivas con encajes. Usaban generalmente sandalias o zapatos de cuero basto o andaban descalzas. Sus adornos eran collares de cuentas de vidrio o de pepas de semillas coloreadas y alternando con piedras finas o con dijes de oro y plata, igual que sus zarcillos y pulseras.
Cuando la moda se afrancesó, en la época de los Borbones en España, a las colonias llegó su influencia, con el uso de pelucas, vestidos de encajes y tacones en los hombres, mientras en las mujeres el vestido se hizo más ceñido al talle, escotado en las blusas y con peinados altos y complicados. Se generalizó el uso de perfumes en mujeres y en hombres. En las clases bajas no hubo mayor cambio aunque pudieron usar telas más finas como sedas y linos
(Historia de América. Augusto Montenegro. Editorial Norma Bogotá, 1980)..
En la República
La indumentaria en la región Pacífica, siguió con algún retraso la moda de las ciudades principales del país, pero modificando aquellos elementos que no contemplaban las condiciones climáticas predominantes en la zona; por esta razón los colores oscuros y los vestidos con sacos o cerrados fueron paulatinamente sustituidos por vestidos más livianos, abiertos y con colores claros o blancos. Además el creciente tráfico portuario por Buenaventura, trajo el influjo de los marinos y de las Antillas, con lo cual el vestido tuvo características más informales que permitieron una mejor adaptación a las características climáticas y a las actividades portuarias y marinas, tendencia que continúa hasta la fecha.
La medicina empírica
Compendio General de Folklore Colombiano
Guillermo Abadía Morales
Banco Popular, 1983
Mágica Indígena
Es bien sabido que la medicina empírica, especialmente la de carácter popular, se deriva de la magia, ésto es, de las prácticas esotéricas de los brujos, hechiceros, shamanes, curanderos, etc. que en las distintas regiones de América ejercen estas mezclas de rituales sagrados y ciencia empírica. Dejando a un lado la parte relativa a la superstición, queda el fundamento real de muchos de los principios activos de las plantas usadas es decir, la virtud farmacológica de glucósidos y alcaloides que éstas contengan.
En estos usos primitivos tuvieron origen muchos de lo medicamentos que aplícala moderna terapéutica. Para los indios estas prácticas tienen indudablemente su base en la experiencia cumplida durante largos años en las tribus selváticas, en el ambiente de la naturaleza ruda y llena de recursos. Los núcleos mestizos y mulatos guardan tradiciones orales de las virtudes de las plantas, tomadas de las tribus indígenas antecesoras de su estirpe o cercanas a su medio ambiente, ya de los grupos negros africanos o de los blancos, usos traídos en la Conquista y la Colonia. Por otra parte, el exorcismo a base de oraciones, palabras, retahílas y cantos monótonos que tratan de producir en el paciente un "estado de ánimo" no son otra cosa que una forma primitiva y rudimentaria de la actual psicoterapia, de la sofrología y los interrogatorios neuropsiquiátricos.
Yerbatería
El uso cercano de las plantas y el empirismo botánico de los herbolarios populares dio nacimiento a la obra de Dioscórides y a los códigos medicameníarios en el comienzo de la medicina. Gran parte de la homeopatía tuvo su origen en las experiencias llevadas a cabo con los extractos vegetales.
El uso de lo extractos, infusiones, cocciones y maceraciones vegetales está enormemente extendido en nuestro país. No solo en las tribus selváticas en donde toda la medicina gravita sobre la utilización del reino vegetal, sino entre los núcleos del mestizaje y mulataje, aún en las clases sociales más selectas y civilizadas. Todos conocemos los yerbateros que andan en los centros poblados, que dicen poseer secretos adquiridos entre los indios del Putumayo y del Chocó, del Amazonas o del Caquetá.
El Folclorólogo Escobar Uribe enumera parte de este botiquín, del yerbatero. Así: "raíces de borrachero, pepas de "cuanto" (huanto), manojos de hierbas variadas, habas, cóngolo, ceras, resinas, breas, lágrimas de San Pedro, achiras, vainilla, manteca de oso, de culebra y de otoba, picos de gallinazo y de dios,-te-dé, colmillos de guagua, muelas de res, pelos de guatín, dentaduras de mico, astillas de árboles medicinales, leche de higuerón, corteza de cumula, de barcino, de nogal, de laurel negro, púas de doncel y de búcaro, hojas de coca, de matandrea, de Santamaría, de verbena negra". Las plantas más popularmente utilizadas con fines terapéuticos son, entre otras: hierbabuena, amapola, árnica, ruibarbo, salvia, Santamaría, yarumo, ajenjo, altamisa, manzanilla, canela, romero, eneldo, cedro, guayabo, brevo, ruda, sábila, mango, toronjil, tabaco, borrachero, matarratón, albahaca, papayo, poleo, limoncillo, borraja, tilo, cidrón, saúco, eucalipto, mejorana, llantén, malvavisco, malva, naranjoagrio, limón, quina, violeta, tamarindo, mora, mandarina, geranio, paico, caracucho, pomarrosa, tomillo, higuerilla, sen, té, linaza, chisacá, arrayán, marañón, clavo, cebolla, ajo, apio, verdolaga, durazno, berro, guaco, cola de caballo, barba de maíz, pautaría (parietaria) manzana lechuga, cadillo, badeo, tomate, alcaparro, orejepalo, rosa, jazmín, auyama, cerezo, jagua, coco, guaba, bejuco negro, achicoria, uchuva, pina, gramado, hinojo, valeriana, mastuerzo, casamarucha, yerba de venado. Etc.
Estos usos populares dan muchas veces los resultados que el pueblo les atribuye, pero su peligro está en la aplicación libre y en la dosificación abierta que tienen. Se favorecen porque casi siempre se dan en infusiones con lo cual solo se recibe una pequeña parte de la sustancia activa. Los códigos medicamentarios corrigen los errores de dosificación y prescriben el uso de la botánica popular a los casos en que ha sido probadamente eficaz.
Las pusanas. son ciertos menjurjes que se usan tanto en el ámbito indígena como el mestizo, con finalidades más de uso mágico que medicinal. Son más usados ente los núcleos negros del país.
Los bebedizos. Son pociones, generalmente de origen vegetal, que se administran a las bestias en calidad de drogas curativas.
Los festejos
Compendio General de Folklore Colombiano
Guillermo Abadía Morales
Banco Popular, 1983
- Procesiones. Se refieren a los cortejos del ritual católico que se celebran en ciudades, aldeas y poblados. En la Costa son célebres las procesiones de San Antonio en especial en la población del río San Juan (Chocó) en que la efigie del santo baja en balsa o en canoa por el río, adornada de flores y entre los cantos de las gentes que la reciben en los pequeños puertos del río. Fiestas de San Francisco o de San Pacho, como popularmente se las llama, en Quibdó. Tienen base religiosa pero trascienden a un sentimiento de unidad y jolgorio popular. Hay procesiones pero también desfiles y disfraces de tipo carnavalesco, comparsas y competencia de bandas de los diferentes barrios. Las bandas constan de tambor, platillos y saxofón.
- Rogativas. Su finalidad es la de pedir la intercesión de los santos para obtener lluvia en los largos veranos o en al contrario que cesen las lluvias cuando su exceso perjudica los cultivos. Se realizan en especial en zonas rurales, las encabeza el cura del lugar y le siguen los campesinos orando y llevando en andas las imágenes o efigies de algunos santos (San Isidro labrador, principalmente). Las tribus indígenas tienen también ritos y cantos que se denominan genéricamente como fertilidad o cosecha, de cambios de tiempo, etc. Y tienen sus músicas y danzas especiales, tales como: Aconijari, de cosecha entre los Embera, Guaya, de cosecha entre Catíos, Kalis - igala, de cosecha entre los cuna, Mariposa, de cosecha entre los noanamá.
- Nupciales. Los ritos de tipo nupcial más destacados entre las tribus del Pacífico son los de los Cuna, llamados Yayganagadi y Tisla Igala; al de los Noanamá y Embera, llamado Karichipari. El rito matrimonial consta de varias etapas, por ejemplo entre los Noanamá del Chocó, Valle, Cauca y Nariño, el indio que pretende a una mujer entrega al padre de ésta un regalo; si el padre de la india lo acepta, todo lo que resta es avisar a la novia para que huya y el novio se encargará de hallarla en la selva y tomarla por compañera sin más fórmula. El festejo o ceremonial del matrimonio tiene entre los indios Embera o cholo una forma muy original. Durante todo el día de la celebración se canta la canción llamada Karichipari en la que se destaca la forma dialogada.. Comienza con un recitativo y a la frase tres veces repetida en la iniciación, que dice: "irá, ra-ra-ri-ra", responde una voz femenina al estribillo "eee...ca-ri- chi-pa-rii". En la fiesta, durante el canto ya dicho, los demás asistente bailan. Entre los Embera se acompaña con un pequeño tambor. Entre los Noanamá, cuando se hace festejo, el baile es acompañado de tambor y otros instrumentos.
- Nacimiento. Característica común a casi todas nuestras tribus selváticas es la tradición de que la mujer indígena se oculta (ya en espesuras de la selva, y en el zarzo de sus viviendas), cuando va a ocurrir el parto. Entre los Catíos la mujer se retira a lugar intrincado del monte para este trance; corta el cordón umbilical con los dientes o con un instrumento afilado (piedra o madera) y regresa a la vivienda con el hijo; allí se somete a baños especiales que regularmente son cuatro. El primero con agua tibia, cuatro días después del parto, al día siguiente un segundo baño con agua lluvia, al tercer día por la mañana mastica maíz cocido y lo pone en una totuma con agua, va la río y sentada en un piedra derrama sobre cabeza y cuerpo la totuma de esa mazamorra y luego se baña en el río. A lo diez días baña al niño con jagua (tintura negruzca de la Genipa), todo el cuerpo para fortalecerlo, según dicen. Acostumbran untar de arcilla los labios del niño para librarlo de los rayos en las tempestades, quizá para identificarlo con la tierra a la cual el rayo es benéfico. Los niños y mayores pueden comenzar a usar el Chiday (cura diente o mentura negra que preserva la dentadura con gran eficacia). Este chiday ha de dárselo a masticar el propio padre del niño u otra persona mayor, después de haberlo masticado primero. El bautizo no se realiza sino cuando el niño ya entiende cuando le llaman. En él los padres cantan oraciones alusivas al futuro del niño. Más tarde desde el zarzo de la casa se vierte en forma de lluvia una totuma de chicha y gramos de maíz, como símbolo de abundancia futura.
- Funebria. En antropología esta denominación engloba todos los usos relativos a las ceremonias fúnebres y a la tradición de cultos mortuorios. En el Chocó, según muy valiosa recopilación de Rogerio Velásquez, existen varios ritos en la funebria.
Así, entre los indios Embera o cholo (alto río Capá) provincia de Atrato, en el velorio "no hay altar ni otras luces que las de los ambiles. El cadáver es envuelto en su cobija, sin almohada, tendido en el suelo en estera o damagua, en un brozo de piragua o canoa, o liado a la corteza de balso, árbol que no se derriba en las siembras. Allí permanece el cuerpo dos o tres noches hasta cuando llegue el último de los parientes que trabajan a veces en lugares distantes. Para evitar el sueño de los acompañantes hay chicha de maíz, guarapo o aguardiente. Para los gastos de comida y bebida se venden precipitadamente los haberes del difunto: cerdos, siembras, gallinas etc. Se respeta el tambo o vivienda, canaletes y palancas, atarrayas, bodoqueras, lanzas orejeras y chaquiras, escopetas, hachas y anzuelos, machetes y bancos, taparrabos y vestidos. Estos objetos constituyen la herencia del hijo mayor, enseres que se guardan en el zarzo del tambo como recuerdo del difunto. Si los acompañantes se emborrachan hasta agotar la economía del difunto, los viudos, atentos a sus deberes, comen y beben poco. La cónyuge se cubre el rostro con el pelo hace la comida, dice la biografía del marido o del hijo sin casar y conserva uno de lo guayucos de su esposo. El hombre (el Viudo), atiende los borrachos evita las peleas, esconde para sí un paruma de la muerta, atiende la venta de los animales y quita los anillos de la mano del difunto. Si el muerto es varón, el círculo cercano al cadáver es de hombres y las mujeres se colocan más retiradas; si es mujer, viceversa. No es extrañó ver, mientras se cuentan las excelencias del difunto o se llora, mujeres que amamantan a sus niños, indios que comen, niños que duermen en la espalda de la madre, cholas púberes que se dejan arañar por mozos pintarrajeados, borrachos que entran y salen vociferando. En este velorio no hay rezos."
Respecto del velorio de niños negros, este recibe variados nombres: Chigualo, Bunde, Velatorio, Mampulorio, Angelito, Angelito bailao, Muerto alegre, etc.
Rogerio Velásquez, compilador del folklore negro, nos dice: "muerto el niño, se lava y se viste con su traje más pomposo. Palma y corona, regalo de los padrinos, se levantan airosas entre encajes y flores de heliotropo, rosas blancas, claveles y mano de león. A falta de esto adornos, aparecen los gallardetes de papel plateado, lazos de variados matices. De la palma cuelga un adorno largo que servirá a la madrina para salir del purgatorio.
Complementa el vestuario la flor del "pico", símbolo de la inocencia. Con la noticia del "Chigualo" llegan los cantadores y arrulladores, hombres con velas/ tragos y tabacos, Cenan y comienza el velorio de cantos (romances, arrullos, etc). Cuando se cansan recurren a lo juegos; en ellos interviene toda la concurrencia. Se empieza con la muluta o Buluca, el florón o el carpintero. En estos juegos hay gritos, carreras, saltos, cantos, murmullos, aplausos, voces, etc.
El bunde es un rito fúnebre, una forma de culto a los muertos, en el cual el dolor por la pérdida del ser querido se va transformando en motivo de regocijo, en alegría a causa de la entrada del alma del niño muerto en el reino de los espíritus.
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